Dormir es una actividad esencial para cualquier persona, pero todavía más cuando se trata de bebés, niños y adolescentes. Es fundamental que nuestros peques disfruten de un descanso de calidad que contribuya a su correcto desarrollo, tanto físico como psicológico.

Por qué dormir bien es fundamental para los más pequeños

Durante las primeras etapas de vida, las personas necesitamos dormir más horas para sentirnos completamente descansadas y llenas de energía durante el día. Desde las 16-18 horas que necesita un bebé recién nacido hasta las 8-10 horas de los adolescentes, el tiempo de sueño necesario para que nuestro organismo se recupere irá disminuyendo hasta situarse en las 8 horas de media que necesita un adulto.

Durante todo ese tiempo de sueño se producen procesos muy importantes para esas edades, como la secreción de la hormona del crecimiento o la mejora de la memoria y la atención, lo que ayuda a mejorar el rendimiento académico.

Garantizando un descanso de calidad

Mientras son pequeños, sobre todo entre los 0 y los 5 años, es bastante frecuente que los niños no tengan un sueño continuado durante toda la noche y se despierten alguna que otra vez, así que no debemos alarmarnos demasiado. De todas formas, podemos llevar a cabo una serie de recomendaciones para mejorar la calidad del sueño de nuestros hijos.

Establecer una rutina

El momento de acostarse suele ser uno de los más problemáticos. Para facilitarlo un poco, lo mejor es establecer una rutina, con una hora fija para irse a dormir que se repita todos los días. Al convertirse en un hábito, se favorece que el niño se vaya preparando y relajando en los momentos previos a irse a la cama, lo que favorecerá enormemente la conciliación del sueño.

Evitar actividades estimulantes

Para poder dormir mejor es importante que niños y adolescentes eviten actividades como juegos o deportes intensos justo antes de irse a la cama. Lo ideal es reservar un tiempo previo para relajarse y bajar el ritmo; de esta forma es más fácil quedarse dormido.

En lo referente a dispositivos electrónicos, debemos intentar negociar con ellos y establecer límites para evitar que se queden enganchados a móviles, ordenadores o tablets hasta altas horas de la noche, ya que las pantallas los sobreestimulan, impidiendo la conciliación del sueño e influyendo negativamente en su descanso.

Contar con un colchón específico para ellos

Las necesidades de sueño de bebés, niños y adolescentes son diferentes de las de los adultos, por eso su colchón también debería serlo. En Ultraconfort tenemos esto en cuenta y por eso hemos desarrollado distintos modelos adaptados a su edad:

  • Cuna: un colchón para bebés que permite la personalización al gusto del cliente. Sus diferentes opciones de núcleo (muelle, látex o Ultracell) y la opción de llevar en el acolchado visco o ultracell suave, hacen prácticamente imposible encontrar una mejor opción de descanso para nuestros bebés.
  • Cuna osito: cuenta con un núcleo de HR-Carbono de poro abierto que favorece la máxima transpirabilidad y la libre ventilación del colchón. Su acolchado está especialmente diseñado para garantizar una rápida conciliación del sueño y su tejido con células 3D transpirable ayuda a evitar la muerte súbita.
  • Urban: un colchón ideal para niños y niñas comprendidas entre los 4 y 18 años. Gracias a la tecnología Ultrablock, combinada con su acolchado de Viscofoam, ayuda a estabilizar el descanso y refuerza la firmeza del bloque de muelles. También disponible con Núcleo Ultracell suave, que le da un toque más firme al colchón.
  • Río: este colchón tiene un núcleo de muelle ensacado de gran adaptabilidad y muy transpirable que ofrece una firmeza personalizada en cada zona del cuerpo. El refuerzo perimetral lo hace ideal para el uso de jóvenes que usan el colchón como sofá, para estudiar, etc. Su viscoelástica le da un extra de suavidad y adaptabilidad en la tumbada.

El descanso es fundamental para los más pequeños. Garantízales un sueño reparador con las opciones de descanso de Ultraconfort específicas para ellos.