Siempre pensamos en el colchón como elemento fundamental para nuestro descanso. Sin embargo, la almohada, no por ser más pequeña se convierte en menos importante.

La altura es importante

Nuestra columna vertebral debe encontrarse en una posición natural y relajada mientras dormimos. Para ello, no debe perder su alineamiento tanto si dormimos de lado, como si dormimos boca arriba. En el primer caso, la almohada debe cubrir el hueco que queda entre el cuello y el hombro, por lo que se recomiendan almohadas más gruesas para las personas que prefieren dormir de esta manera.

Materiales de almohadas

Al igual que ocurre con los colchones, existen múltiples materiales que se usan en la fabricación de almohadas.

Plumas, microfibra, látex… son algunas de las opciones que se pueden encontrar en el mercado. Los rellenos de plumas ofrecen una suavidad difícilmente inigualable, aunque son menos higiénicos. El látex, por otro lado, se encuentra en un punto medio entre higiene y confort, permite ser lavado y está preparado contra los ácaros. En cuanto a la microfibra, es una buena opción ya que es un material que distribuye uniformemente el peso de la cabeza. Pero en cuestión de modernidad, la viscoelástica se lleva la medalla de oro, ya que se adapta a la forma de la cabeza disipando uniformemente la presión por la superficie.

Limpieza y sustitución

Además de los anteriores factores, también hay que tener en cuenta la importancia de lavar regularmente la funda de nuestra almohada (se recomienda hacerlo semanalmente a 60 grados), así como la necesidad de cambiar de almohada cada dos años.

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