El sueño es un proceso fisiológico complejo y fundamental para la salud de las personas. Nuestro estilo de vida , lo que incluye también a la alimentación, influye en nuestra forma de dormir, por eso una dieta sana y equilibrada puede aportar mucho a nuestro descanso.

La alimentación que te ayuda a dormir bien

Existen ciertos alimentos que no debemos olvidar en nuestra dieta porque ayudan a la producción de sustancias como la melatonina y serotonina, consideradas como reguladoras del sueño. Productos como las almendras, las nueces, el pavo, el salmón, el atún y la leche son ricos en antioxidantes y nutrientes como el magnesio, que mejora la calidad del sueño y nos ayuda a conciliarlo mejor.

Además de «el qué» también es muy importante «el cuándo»: las cenas deberían realizarse entre dos y tres horas antes de irse a la cama y ser ligeras, para evitar una digestión pesada que perturbe nuestro sueño. Además, en este momento del día deberías evitar cualquier alimento rico en grasa, bebidas alcohólicas o café, ya que son estimulantes y producen gases, dificultando una correcta digestión y dificultando el descanso nocturno.

Otras pautas para un correcto descanso

Regula tu horario de sueño: es fundamental dedicar al descanso entre 7 y 9 horas al día. Cada caso es diferente: por ejemplo, si eres un deportista de élite, deberías dedicar entre 9 y 10 horas a tu descanso, mientras que para una persona estándar puede ser suficiente descansar entre 7 y 8 horas.

Haz deporte: Recomendamos practicar deporte entre 3 y 4 horas antes de irte a dormir. Para los momentos previos a irse a la cama, lo mejor es realizar actividades más calmadas, como por ejemplo leer un libro o simplemente relajarse.

Llevar una dieta saludable, junto con otros factores como realizar actividad física o tener momentos de descanso y relajación, además de contar un buen equipo de descanso, es todo lo que necesitamos para poder dormir bien y ganar en calidad de vida. Ya sabes… ¡come sano, duerme bien!